Si consideramos el juego como un fenómeno inherente al niño, si tenemos en cuenta que el juego es uno de sus primeros lenguajes y
una de sus primeras actividades, a través de las cuáles conoce el mundo
que lo rodea incluyendo las personas, los objetos, el funcionamiento de
los mismos y la forma de manejarse de las personas cercanas; no podemos
excluir el juego del ámbito de la educación formal.
Claro que aquí
tendremos que tener en cuenta algunos aspectos siendo que la escuela no
es el mismo espacio que el hogar o un lugar de juego abierto como puede
ser el barrio donde los niños se encuentran a jugar en sus horas libres.
- El aprendizaje escolar, a través de situaciones lúdicas es mucho más enriquecedor.
- El juego es un espacio y un tiempo de libertad, donde "todo se puede", por ello las posibilidades de aprendizaje son incontables.
Se aprenden modos de
funcionamiento, formas de manejarse de las personas, se pueden ensayar
roles, se explora y se experimenta con objetos desconocidos hasta el
momento, se establecen nuevas relaciones y vínculos entre objetos,
personas y el medio en general, se descubren los límites y posibilidades
de cada uno y de los demás, etc.
En
el proceso lúdico, los niños pueden descubrir múltiples procesos
relativos al aprendizaje y la educación, podremos ver entonces momentos
de asombro, descubrimiento, análisis, establecimiento de relaciones,
similitudes y diferencias. A esto se le suman la fantasía y la
creatividad que los niños desarrollan en los diferentes juegos tanto
individuales como grupales, donde todo esto se potencia aún más por la
red de interrelación e intercambio que se forma.
Extraído del blog de
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